Canción, del latín cantio, significa "canto" y también "encantar". En el canto la voz humana simula un instrumento musical. El canto lírico evolucionó desde las canciones trovadorescas francesas, pasando por el canto gregoriano, las cantatas, la ópera, el lied hasta llegar a la canción moderna. Los temas de las canciones estaban relacionados generalmente con el amor, develando la "especificidad para ejercer la vida amorosa".1 Una canción en tanto escrita por un sujeto es también un producto del inconsciente y habrá que descifrar esa especificidad amorosa evitando el encantamiento por el síntoma, para escuchar lo que se canta fuera del sentido.
El canto se sirve de la voz. Lacan2 habla de la voz a partir del Shofar, símbolo de la voz separada del significante, porque genera un sonido que viene de un animal muerto. Se trata de la voz separada del habla que indica algo del objeto perdido en el inicio del habla.
Miller dice que la voz en el sentido lacaniano no pertenece al registro sonoro, que se ordena por su función a-fónica. Pues "los objetos llamados a solo concuerdan con el sujeto del significante perdiendo toda sustancialidad, a condición de estar centrados por un vacío: el de la castración".3 Así, la voz en tanto vaciada de su materialidad, podría ser como la letra "h", sin sonoridad entre las palabras.
La voz de una canción cuenta una historia, habla de lo que resuena del síntoma. Pero la voz, en el sentido lacaniano, está inscrita sobre un vacío. "Si […] cantamos y escuchamos a los cantantes, hacemos música y la escuchamos, la tesis de Lacan implica que es para hacer callar lo que merece llamarse la voz como objeto pequeño a".4 La materialidad sonora de la voz en una canción tapa la voz áfona que, por ser de otro orden, puede volverse fuente de goce o de angustia.
La voz como objeto a, como resto de un decir, está más cerca de la letra como litoral. Está más cerca de una letra que se ubica en un "espacio sin escena, con un juego de luz y sombra",5 que escribe una canción sincopada, disonante, silente, desafinada.

[1] Freud, S., (1912) "Sobre la dinámica de la transferencia", Obras completas, Tomo XII, Buenos Aires, Amorrortu, 1991.
[2] Lacan, J., (1962-1963) El Seminario, Libro 10, La angustia, Buenos Aires, Paidós, 2006.
[3] Miller, J.-A., (1988) "Jacques Lacan y la voz", La voz, Buenos Aires, Edita EOL, 1997, pp. 12-13.
[4] Ibíd., p. 21.
[5] Vieira, M. A., Restos, Río de Janeiro, Contra capa editora, 2011. [La traducción es del autor]

Comparte este artículo en las siguientes plataformas