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"Todo lo que está escrito parte del hecho de que
será siempre imposible escribir como tal la relación sexual". 1

Tras haber traducido y revisado las traducciones de las y los colegas que han trabajado conmigo en la edición italiana del texto Scilicet, No hay relación sexual, resulta evidente que el trabajo de traducción es del orden de lo imposible.
"No hay" la traducción perfecta capaz de realizar "totalmente" un texto, sino que "hay"2 diversas traducciones, cada una producida en el intento de aproximarse, de circunscribir lo mejor posible el real que cada texto porta consigo. Pero es precisamente porque "no hay" que, como Scuola Lacaniana di Psicoanalisi, seguimos aún aquí traduciendo e intentando hacer pasar entre las lenguas, lo que los analistas de la Escuela de Jacques Lacan y de Jacques-Alain Miller "hacen saber", para parafrasear el sentido que Lacan da al título Scilicet, es decir: tú puedes saber… qué piensa la Escuela.
Umberto Eco, en su clásico texto sobre las "experiencias de traducción", escoge un título que dice mucho de lo imposible de la traducción: Decir casi lo mismo. En efecto, por un lado, nunca es lo mismo, es "casi", porque cada texto reinterpreta la lengua común, incluyendo en él algo de la lengua de un parlêtre singular, siempre intraducible y, por el otro, aun tratando las experiencias de traducción –y no de la interpretación que, por lo general, es oral–, Eco utiliza el verbo "decir".
En efecto, en el corazón de cada texto escrito –incluso breve, como los ciento siete textos escritos por nuestros colegas de la AMP, además de los tres de Christiane Alberti, Jacques-Alain Miller y Ricardo Seldes, que presentan el tema del próximo Congreso–, está un decir singular que toma forma a través de la lengua común, que la atraviesa de modo singular y que precipita en el texto escrito, letra del autor que, como dice Lacan, "es pues una huella donde se lee un efecto de lenguaje".3 Obviamente, en el caso de Scilicet, además de las cinco lenguas comunes –francés, español, portugués, inglés e italiano–, hay el lenguaje común de la Asociación Mundial de Psicoanálisis que, precisamente, en tanto lo hay, nos ha ayudado mucho en nuestro trabajo de traducción.
Esto no impide que el objetivo, o la ambición, de quien traduce sea la misma que Lacan ha indicado muy bien en "La instancia de la letra…", es decir, esforzarse por "dejar a la palabra que […] profiere su significancia soberana".4 Una tarea prácticamente imposible, desde el momento en que cada lengua resiste a su manera al psicoanálisis, nos dice Miller. Cada lengua, en efecto, cubre a su manera, con sus estilemas, el agujero en lo real, cada lengua hace "girar el disco, ese disco que gira porque no hay relación sexual".5 Podríamos decir que no hay relación entre una lengua y otra porque hay el inconsciente real, el Uno de goce, el goce opaco que no permite ninguna "amistad", es decir, ninguna relación, como indica Lacan en su "Prefacio a la edición inglesa del Seminario 11". El goce, como podrán leer en el bello texto de Miller, en tanto siempre sustitutivo, es lo que no conviene a los seres hablantes, él hace de cada uno de nosotros un Uno-solo que, "cuando lo dejan solo, sublima todo el tiempo y a todo meter",6 apenas abre la boca. Sublima o inventa, se crea suplencias, para hacer frente al "destino fatal" de la no-relación sexual. Ello, porque no hay un saber que pueda escribirse a nivel del sexo.
Para entrar más en lo específico de lo que es la tarea de traducción, ante todo podemos resaltar que la temporalidad de la traducción es siempre después, después de la lectura, o mejor después de varias lecturas, a partir del texto que, como sucede en la experiencia de análisis, produce relecturas, traducciones, interpretaciones y desplazamientos. Este es el verdadero trabajo de traducción; sin embargo, el producto traducido es siempre un fracaso en tanto producto "final", una lección más o menos forzada que, no obstante, tiene efectos importantes en tanto limita, determina la que será, luego, la lectura sucesiva. Es inevitable: algo de la vitalidad y de las potencialidades de la lengua de origen se pierde, "ya no lo hay". Por no hablar de lo singular del estilo, intraducible. Como ha indicado Lacan en su "Déclaration à France-Culture…" en 1973, la traducción "es siempre una reducción y hay siempre una pérdida […]; esta pérdida es la realidad misma del inconsciente, la realidad tout court. La realidad para el ser hablante es que se pierde […] en la relación sexual".7  Por ello, es útil acercar la lectura del texto traducido al original, dejarse interrogar por este, dejarse desviar por él, y con-sentir [a(c)on-sentire] a él… para que agujere la traducción misma.
Antonio Prete, traductor de Baudelaire y docente en el College de France, sostiene que "hay, en esta alquimia (que es la traducción), algo que se asemeja a la experiencia de amor, o al menos a su tensión"8 que, en todo caso, solo puede aspirar a la imperfección; además, pone en valor el lugar en que se produce el trabajo de traducción, siempre "a la sombra de la otra lengua", en la frontera, entre las lenguas… Otros especialistas de la traducción poética sugieren que todas las traducciones "son en sí mismas experimentales",9 aun cuando a menudo partan de una cierta "congenialidad" entre autor y traductor. Podríamos decir que si existiese la traducción perfecta sería intersinthomática, en el sentido de que esta, según Lacan, es la única relación posible entre el Uno-solo y su Otro. Sin embargo, esto solo sucede en la literatura, cuando la traducción y su original logran permanecer vivos y resonantes más allá del tiempo, cada uno con su propio estilo.
En nuestro caso, obviamente, solo podemos aspirar al fracaso, a la traducción con falla, que dice, una vez más, que no hay relación sexual.

[1] Lacan, J., 1972-1973) El Seminario, Libro 20, Aún Buenos Aires, Paidós, 1989, p. 46.
[2] Ci sono, en el original italiano, es plural, a diferencia del c'é del inicio de la frase, que es singular. Ambos se traducen por "hay". [N. de la T.] [3] Ibíd., p. 147.
[4] Lacan, J., (1957) "La instancia de la letra en el inconsciente, o la razón desde Freud", Escritos 1, Buenos Aires, Siglo veintiuno, 2009, p. 494.
[5] Lacan, J., El Seminario, Libro 20…, óp. cit., p. 46.
[6] Ibíd., p. 146.
[7] Lacan, J., (1973) "Déclaration à France-Culture à propos du 28e Congrès International de Psychanalyse", Le coq-héron, 1974, n. 46/47, pp. 3-8.
[8] Prete, A., All'ombra dell'altra lingua. Per una poetica della traduzione, Torino, Bollati Boringhieri, 2011, p. 11.
[9] AA.VV. (A cura di Carbone, P.), Congenialità e traduzione, Associazione Culturale Mimesis, Milano, 1998, p. 13.