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Profile, match y likes son los significantes contemporáneos para hablar del encuentro, más ausente que nunca, con el partenaire amoroso. Al proponer "encuentros por afinidades", e incluso un "score de compatibilidad entre parejas", los algoritmos se presentan como suplencias de la fórmula de la relación entre los sexos, que, por su parte, no se escribe. Nuevo sujeto supuesto saber sobre el encuentro amoroso, portador de un saber supuestamente científico basado en el cálculo y la predicción para encontrar "el complemento ideal"; los algoritmos pretenden orientar el encuentro y reducir su carácter contingente.
Lacan objeta la solución aristotélica, pone de manifiesto que no se puede escribir una ley lógica o matemática sobre la relación entre los sexos. Para el parlêtre la sexualidad abre un agujero en lo real. En el encuentro amoroso nada está escrito de antemano, no hay brújula, ni programa preestablecido. "Los enamorados están de hecho condenados a aprender indefinidamente la lengua del Otro, a tientas, buscando las claves, siempre revocables. El amor es un laberinto de malentendidos cuya salida no existe",1 sostiene Jacques-Alain Miller.
Ahora bien, si la inexistencia de la relación sexual es estructural y si el desconcierto amoroso existe desde siempre, el quid del malestar actual reside en la tendencia a tratar ese agujero a través de la insaciable economía de la falta-en-gozar.2 La clínica contemporánea deja en evidencia que la disolución de los lazos sociales produce sujetos solos y aislados que buscan tratar este real mediante la multiplicación de encuentros y partenaires, tratar los fracasos del amor mediante el hiperconsumo. El partenaire se convierte en un objeto disponible y reemplazable, inscrito en una temporalidad acelerada que excluye la elaboración de la falta y de la soledad estructural del sujeto.
Esta tendencia contemporánea a rechazar lo real, a través de un saber supuestamente científico, y a llenar el vacío de la imposibilidad de escribir la relación sexual mediante el "plus-de-gozar" –propio del discurso capitalista– no es en absoluto una solución a los callejones sin salida de la sexualidad, sino que constituye un síntoma actual de nuestra civilización que nos permite interpretar "la subjetividad de la época".
El episodio "Hang the DJ" de la serie británica Black Mirror propone una lectura crítica de esta búsqueda contemporánea de la "pareja ideal". Guiados por un sistema algorítmico, los participantes se ven envueltos en una sucesión de relaciones y rupturas programadas. El sistema promete reducir los malentendidos y los riesgos del amor, así como la dimensión azarosa del encuentro. Los protagonistas muestran en un primer momento cierto alivio ante estos encuentros programados: "es mejor cuando todo está planificado", "todo es mucho más sencillo cuando sabes desde el principio adónde vas". Sin embargo, a medida que avanza la experiencia, este intento de control revela sus impasses.
En la clínica, los efectos subjetivos de esta economía contemporánea del lazo que busca hacer existir la relación sexual de manera compulsiva e imaginaria, se manifiestan bajo la forma del aburrimiento, la angustia, la decepción y la tristeza. Más que nunca, lo que escuchamos en el diván es el fracaso repetitivo y generalizado, la desdicha del no-encuentro y la soledad del Uno.3
El discurso analítico interroga las pretendidas soluciones contemporáneas para paliar la imposible escritura de la relación sexual y ofrece una alternativa para tratar, en cada analizante, su creencia en la unión sexual, su verdad mentirosa frente a este incurable.

[1] Miller, J.-A., "¿El psicoanálisis enseña algo sobre el amor?". Entrevista a Jacques-Alain Miller por la revista francesa Psychologies. Disponible en línea: https://congresamp.com/blog/el-psicoanalisis-ensena-algo-sobre-el-amor
[2] Cf. Lacan J., (1970) "Radiofonía", Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 458.