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Desde hace dos años, un fenómeno intrigante anima las calles de las metrópolis chinas: mujeres jóvenes pasean de la mano con "personajes masculinos" sacados directamente del nijigen. Pero, ¿qué significa este término japonés? Se refiere al universo de las obras en dos dimensiones (2D) –animaciones, videojuegos y otras creaciones visuales– a diferencia de nuestra realidad tridimensional. En China, los adeptos a esta cultura, ahora viven citas románticas con sus amantes virtuales… durante un día, por la suma de mil yuanes.

Esta tendencia tiene sus raíces en los juegos otome, un género narrativo japonés diseñado para el público femenino, en el que la heroína sostiene relaciones platónicas con personajes masculinos carismáticos. Desde hace una década, estos juegos tienen una popularidad creciente entre las estudiantes de secundaria, las universitarias y las jóvenes trabajadoras chinas.

Si el cosplay ha permitido durante mucho tiempo dar vida a los personajes 2D, esta nueva práctica va un paso más allá: traslada el amor virtual al mundo real. En este paso de lo virtual a lo real, hay un desplazamiento que salta a la vista. Mientras que las parejas amorosas en los juegos son hombres, casi siempre se recurre a cosplayers mujeres para encarnarlos.

Por un lado, las clientas exigen a la cosplayer no solo un parecido físico fiel al personaje, sino también una profunda adhesión a sus pensamientos y emociones. No está bien visto pronunciar palabras o adoptar comportamientos que se alejen del papel, y aún menos evocar temas reales que puedan romper la inmersión.
Por otro lado, paradójicamente, la diferencia real de género no parece suponer ningún problema, como un elefante en la habitación que nadie quiere mencionar.
Algunas explican esta elección por una preocupación por la prevención de riesgos. Aunque las actividades que se comparten en estas citas están muy codificadas –ir a un café, visitar un parque de atracciones–, clientas y prestadores quieren evitar cualquier malentendido o acusación de acoso sexual. Así, una cosplayer lesbiana debe declarar su orientación sexual por adelantado, y cualquier contacto físico –darse la mano, acariciar la frente, abrazarse, etcétera– debe ser objeto de un acuerdo explícito.

Por otra parte, muchas clientas aprecian que su ideal romántico sea encarnado por una mujer, convencidas de que solo una mujer puede comprender verdaderamente a otra mujer.

Foto de la agencia France-Presse.