Un encuentro en la ciudad, y sus efectos librados al azar, trazaron las coordenadas para este escrito. Me interesa ubicar la tensión entre la huella humana en la creación artística y la satisfacción inmediata, a cualquier precio, sostenida por algoritmos.
En el marco de un ciclo de escucha de vinilos y la invitación a sumergirse en la obra de un artista, resuenan las notas y los silencios, ecos que bordean lo indecible. Cita que implica, a su vez, la dimensión de la pérdida: cada escucha es una vida menos de ese vinilo o el plus de una vida más compartida con otros.
En una vía muy distinta, se ubica un fenómeno actual enmarcado dentro de las diversas manifestaciones de la época, en su rechazo al inconsciente y al "no hay". En la existencia de música creada por IA –en múltiples plataformas– el algoritmo acecha con la intención de conquistar al público, de colmar el gusto musical encontrando el calce perfecto.
Jean-Pierre Deffieux1 destaca que la denegación de la inconmensurabilidad entre significante y goce en el mundo contemporáneo, indica una denegación del inconsciente y se traduce principalmente en la voluntad feroz de hacer existir la relación sexual por todos los medios.
Subrayo así, ciertos modos que atraviesan lo artístico y los procesos creativos intentando borrar lo singular.
Pero sabemos que el goce no es generalizable. Lo indecible que un artista bordea, lo que desafina en cada ser hablante, que a su vez hace eco en otra singularidad, convoca a lo más vivo del tejido artístico y cultural, donde lo disonante se puede ubicar como motor de la trama.
Estas melodías creadas por IA, se encontrarían entre los múltiples objetos plus de gozar, productos del mercado y de la ciencia, que intentan hacer creer en la relación sexual.
Miller, a propósito del real de la no relación, menciona el real de la modalidad del encuentro: la contingencia. Nos toca tratar esa contingencia de lo real, solo nos queda arreglarnos con esto, es decir, con la invención y la reinvención sin ningún fatalismo.2
Sostener lo que escapa al sentido y lo que desafina en cada ser hablante, arroja coordenadas para una invención singular ante lo imposible de la relación sexual. Sin aspirar a una idea de completud de una obra, lo disonante de un aforismo podría ser una clave para su reinvención.

[1] Deffieux, J. P., "No hay relación sexual", Revista Lacaniana de Psicoanálisis, n.º 35, Año XX, Buenos Aires, Grama ediciones, agosto 2024, p. 168.
[2] Miller, J.-A., Todo el mundo es loco, Buenos Aires, Paidós, 2023, p. 175.

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