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Un fenómeno rápidamente se ha viralizado en los últimos meses entre los más jóvenes, inclusive no tanto. Se trata de una canción que no deja de repetirse y de repercutir en los distintos escenarios donde hay niños presentes: es el fenómeno Brainrot italiano, creado por la inteligencia artificial a comienzos de 2025.
Los Brainrot italianos son figuras fusionadas por la IA de manera totalmente disparatada. Los caracteriza un sin sentido que incomoda, inclusive, al querer pronunciarlos. En su mayoría, se trata de la fusión de animales con objetos inanimados creando, de este modo, criaturas "imposibles".
Estas combinaciones de figuras tampoco tienen ningún tipo de significado, son el colmo de lo absurdo, hacen encajar en ellos lo que no existe.
El Tralalero Tralalá –principal personaje– es un tiburón con tres patas, vestido con unas zapatillas Nike; el Tung Tung Tung Sahur es una criatura de madera con un bate de béisbol; y, así, continúan los personajes: desde un Bombardino Crocodilo –cocodrilo con partes de un avión de guerra– a un Cocofanto Elefanto, llevando a un sin límite lo decible.
Sorprende el efecto magnético que se observa en quienes repiten sin cesar estos distintos nombres y frases inentendibles, combinando con una melodía italiana que parece no tener fin, es que, cuando parece que termina vuelve a empezar.
En esa repetición incansable no hay pérdida, haciendo existir un "hay" en todos los versos, repetición en cada canto que recuerda al discurso capitalista donde el objeto a se encuentra en un movimiento de reciclaje ilimitado, permanente.
En esa repetición inentendible prevalece un ¡goza! Todos comandados a consumir el ron ron de los Dragones canelonis o las Ballerinas capuchinas.
¿Podrán los Brainrot italianos fusionar un oso con una ballena? Figuras que nos orientan hacia el próximo Congreso por lo imposible de su encuentro.