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La poesía y el cuerpo. Los jóvenes, la poesía y los cuerpos. Los cuerpos de los jóvenes y la poesía. La poesía y los cuerpos de los jóvenes ¿Qué está pasando hoy, allí?
Les acerco dos propuestas porteñas de un particular tratamiento de la no relación entre el cuerpo y las palabras; donde la poesía es la materia prima.
En ausencia de la relación sexual, porque no está programada, hay estas experiencias que dan lugar a la contingencia.
La primera: "Mover la lengua". Se trata de un proyecto experimental. Sus creadoras, la poeta Maga Cervellera y la bailarina Martina Kogan, invitan a juntarse a bailar textos, a ponerle cuerpo a las palabras.
"Mover la lengua" tiene un manifiesto con el que se da apertura a cada encuentro, la poesía no es para pocos, la danza no es solo para entendidos, no bailamos solo en las fiestas, ¿dónde está el cuerpo cuando leemos?, ¿las palabras tienen cuerpo?, ¿mover la lengua es bailar?, se preguntan.
En un escenario cualquiera, que transforman con cinta de papel en ring, tres elementos se presentan: la voz de un poeta, un cuerpo, otro bailarín y un público. Cada encuentro lleva el carácter de lo irrepetible.
Esta batalla entre poesía y cuerpo se organiza en rounds.
Bajo la premisa de que cada lectura debe durar como máximo un minuto, un poeta leerá un texto de su autoría o de otro, y el cuerpo de un bailarín o, mejor dicho, un cuerpo bailarín, hará de caja de resonancia. No se trata de representar el texto, sino un intento, una apuesta a bailar el impacto.
Importante: el silencio. Luego de cada round, no queda lugar para las palabras.
La segunda: "El Mamut". Animal prehistórico, nómade. Este ritual lleva su marca. Sus anfitriones, Toti y Simur, desde el patio de una casa en el barrio de Florida del Gran Buenos Aires, armaron sus tres P: poesía, parrilla y perreo.
Una invitación, como dicen ellos, a que el público se mueva.
Con más de cien ediciones, y con un salto feroz de quince a mil jóvenes como público, "El Mamut" siempre al aire libre, no se extingue.
¿Qué se busca ahí? Difícil de responder. Lo que sí sabemos es que allí se lee poesía y en efecto, luego del corte de cada lectura, se baila reguetón y se come choripán.
En "El Mamut" circulan poetas y otros que dicen no parecerse a poetas, invitados a poner el cuerpo y la voz.
Con una amplia gama de textos que pueden ir desde versos inéditos, clásicos, a una denuncia escrita a defensa al consumidor; pareciera que allí, cada vez, se trata de circunscribir algo de lo que no anda hoy.
Esta experiencia –dicen– se propone trabajar la escucha en tiempos de degradación de la palabra pero, a veces, lo que pasa allí es otra cosa…
Dato de color: para culminar la noche se premia, no a la mejor poesía sino al mejor perreo.