"La sologamia está de moda, porque nadie te va a querer más que tú, ¡cásate contigo mismo!". Así inicia el post de Instagram de una empresa española que organiza ceremonias de boda. La sologamia es el acto de casarse con uno mismo, fenómeno que llegó a España en 2011 cuando se celebró la primera boda de una mujer consigo misma. Suelen ser ellas las que se casan y, aunque es un rito sin carácter legal, tiene carácter simbólico. Los motivos que llevan a las mujeres a contraer matrimonio consigo mismas son diversos, desde la "autoafirmación" hasta la protesta contra los convencionalismos o las presiones sociales para casarse.
En algunos casos la sologamia parte de una renuncia a tener pareja, chicas que, hartas de Tinder y de la presión social, deciden buscar su propia alma gemela en ellas mismas. Sin embargo, la sologamia no implica necesariamente soltería o celibato. La idea de la sologamia es que una persona no necesita encontrar a su "media naranja" para poder acceder a la felicidad.
El fenómeno en España se ha extendido tanto que en 2020 la directora Icíar Bollaín lo reflejó en una película llamada La boda de Rosa, donde representa la sologamia como una reivindicación de los deseos de la mujer en una sociedad en la que su papel se ha limitado al cuidado de otros por encima de sí. Se reivindica con este acto poner por delante el amor propio y el compromiso con una misma.
En Instagram podemos encontrar más versiones acerca de qué es la sologamia: se trata de ser una mujer completa, de no depender de otros más que de una misma para encontrar la felicidad. Consiste en una declaración de amor propio y de autoaceptación, se trataría de quererse más que a nadie y priorizar las propias necesidades. La sologamia también se entiende como el compromiso por ser la mejor versión de una misma. Quienes lo realizan lo suelen definir como un acto de "amor propio", "independencia" y "empoderamiento". Hay quienes lo definen como una nueva forma de generar vínculos con los otros, primero amarse a uno mismo para amar mejor a los demás, o como una búsqueda de la plenitud.
De entre las mujeres que se han casado consigo mismas, algunas también se han llegado a divorciar. Como siempre, los motivos son diversos. Alguna refiere que la constante presión de evaluarse y mantenerse fiel a la idea de amor propio se había convertido en una fuente de estrés. Parece que esto del amor, es siempre complicado.


