En la década del 70 el foco estaba puesto sobre los dúos de estrellas de variedades con lentejuelas,1 parejas de cantantes tanto en la vida real como en el escenario. ¿Acaso no podía uno hacerse ilusiones y creer en la relación sexual –al menos el tiempo que dura una canción– y, al mismo tiempo, encontrar sospechoso ese chabadabada?2 "Parlez-moi d'amour ("Hábleme de amor") no es más que una canción",3 decía Lacan en 1972. Dar con una nota falsa o paso en falso producía alivio: ¡había fracaso!
En 1986, el dúo Los Rita Mitsouko rompe con el anterior decorado de cartón piedra con su tema "Les histoires d'A." –"Las historias de A."–: "Las historias de amor terminan mal… por lo general". Una versión mucho más real y no heteronormativa de la no relación sexual:
Valérie estaba aburrida
En los brazos de Nicolás
Pero Nicolas, eso
No lo sabía[…]
Michel amaba a Gérard
Y Gérard se lo devolvía tan bien
Que al final no resultaba en nada.
Los Rita Mitsouko, en su empresa corrosiva, golpearán aún más fuerte con "Y'a d'la haine" –"Hay odio", 1993–:
No solo tenemos amor para vender, […] ¡Hay odio![…] Hay incluso un buen y sagrado montón.
"Las historias de A." no van sin O.
En "Brandt Rhapsodie" (2009), Benjamin Biolay canta a dúo con Jeanne Cherhal. A través de mensajes intercalados, asistimos –en cámara rápida– al trayecto de una pareja, desde la pasión amorosa hasta su deterioro.
Ella: Tenemos que volver a vernos […].
Él: Pasé una noche deliciosa […]
Eres bella cuando eres odiosa […].
Ella: Eres mi hombre. Eres mi ideal […].
Él: Querida, dejé cosas para comer en la heladera.
Voy a llegar tarde […].
Ella: Estoy embarazada […].
Ella: Una baguette […].
Bolsas de basura de cincuenta litros […].
Él: Effexor 75 lp, 1 cápsula 3 veces al día.
Alprazolam 0,50 mg y 6 tomas al día […].
Ella: Te recuerdo que tienes un hijo que va a la escuela todas las mañanas
y le gustaría desayunar con su padre de vez en cuando,
¡adiós!
¿No dejaríamos nunca de perseguir la no relación sexual?4
[1] Maritie y Gilbert Carpentier han sido productores artísticos de emisiones francesas de programas de variedades muy populares desde los años 1950 hasta 1990.
[2] El término proviene del gimmick (recurso pegadizo o gancho) de la canción de la película Un hombre y una mujer (1966) de Claude Lelouch. Se suele decir Chabadabada, aunque en realidad es dabadabada. En 1994, Michel Rocard retomó la expresión en el ámbito político: "Invento la paridad al lanzar la lista «mujer,
hombre» […] vamos a llamarla la «lista chabadabada»".
[3] Lacan, J., (1972-1973) El Seminario, Libro 20, Aún, Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 20.
[4] Cf. Wajcman, G., "Fenêtre sur couples", La Cause du désir n.° 92, abril 2016, p. 71.


