Desde siempre algunos pacientes llegan por un amor que los hace sufrir, por una ruptura, por una dificultad para comprometerse… La no-relación sexual –lo real que allí se aloja– está en el corazón de sus relatos, en una infinidad de variaciones de la historia del chalet de montaña.1
Las respuestas contemporáneas frente a lo imposible presentan algunas recurrencias.
El discurso común –que se empeña en recubrir lo real de la no-relación sexual– comporta nuevos significantes que pretenden ser compartidos, en muchos agrupamientos o colectivos que parecen funcionar como "nuevas instituciones" capaces de servir de referencia o punto de apoyo, a falta de anudar una posición subjetiva.
La palabra "relacionar" del lenguaje contemporáneo surge cada vez que se trata del lazo con el otro, ya sea en lo que concierne al amor, al deseo, al sexo o a la amistad.2
La relación se conjuga en verbo y viene a recubrir todo un abanico de realidades diversas,3 comprimidas bajo el mismo significante, cuando los tipos de relaciones posibles proliferan.
Jacques-Alain Miller en "Una fantasía" plantea que "los sujetos contemporáneos, posmodernos, incluso hipermodernos son desinhibidos, neodesinhibidos, desamparados, sin brújula, desorientados".4 Sin duda extraviados frente a un exceso de libertad: tienen la elección de anudar los lazos afectivos, sexuales, amorosos, en una infinidad de declinaciones.
"Relacionar", a cada momento, vuelve a introducir con fuerza la relación y al Otro en el discurso, un velo colocado nuevamente sobre la falla y sobre el goce del Uno-solo que, sin embargo, se hace omnipresente.
Cuando el intento de velar fracasa, la explicación de la falla se despliega para ciertos sujetos según una lógica de la "culpa". Frente al sinsentido de "esto no funciona-no encaja", adoptan una explicación en términos de culpa, más bien en el registro imaginario. "Hace falta" un culpable que cargue con la culpa: soy yo o es el otro. Si soy "yo", es el derrumbe por la pendiente melancólica. Si es "el otro", es el odio. Facetas del estrago.
La falla reducida al registro de la culpa parece encontrarse, en algunos, con la dificultad para hallar un anudamiento de los tres registros para que se sostengan mínimamente.
La repetición nunca está lejos y –como siempre– abre la posibilidad de venir a plantear algunas preguntas y tener algunas dudas en nuestros consultorios. Tal vez para escuchar algo de su goce, hacerse responsable de él y abrirse a la invención subjetiva singular en el borde de lo real.
[1] Cf. Lacan J., (1967-1968) El Seminario, Libro 15, El acto psicoanalítico, Buenos Aires, Paidós, 2026, p. 221.
[2] Con o sin "ventajas": amigos con derechos, amigos sexuales.
[3] Pareja, compromiso, vivir una historia, una aventura, un estado amoroso, una pasión.
[4] Miller, J.-A., (2004) "Una fantasía", conferencia en el IV Congreso de la AMP: La práctica lacaniana, Comandatuba, Brasil. Texto publicado en Mental n.º 5, febrero de 2005, pp. 9-27. Disponible en: https://congresamp.com/blog/una-fantasia/


