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Hacer turismo en la barra de algún equipo de fútbol, revivir la intensidad del hit de una antigua banda de rock como una pieza de museo, o sumergirse en una fiesta electrónica, refieren a una economía de la experiencia que ofrece eventos memorables sin exigir pertenencia ni un saber previo. Pero no se trata solo de actos de consumo, sino de vías de acceso laicas a algo de ese sentimiento oceánico que Romain Rolland le describió a Freud. En la actualidad, la búsqueda de esa sensación de unidad ilimitada con el mundo recibe nombres tan particulares como retromanía, porsiemprismo y posfútbol.

En Argentina, cuatro de cada diez personas piden préstamos para asistir a recitales como los de Oasis, Guns N' Roses o AC/DC, shows que la prensa suele describir como los últimos "refugios emocionales colectivos". Pero se trata, además, de eventos del tipo en los que Simon Reynolds identificó los signos de una adicción a revivir el pasado que diluye parte del entusiasmo por las creaciones actuales: la retromanía.

Proust escribió que, siempre y cuando esté destinada a sugerir una verdad nueva, la fuerza de una repetición puede ser preferible a la de una innovación artificial. Pero Grafton Tanner vio en el impulso actual a prolongar y revitalizar objetos culturales algo distinto, lo llamó porsiemprismo.

A las oportunidades para el ritual que ofrece este eterno retorno de lo retro, se suma una nueva experiencia asociada al modo de vivir y entender el fútbol como algo separado del amor a un club o del arraigo territorial. Se trata de un nuevo tipo de vínculo, en el que la devoción por un jugador puede trascender la pertenencia a un equipo: la era del posfútbol.

Tanto el posfútbol como el porsiemprismo y la retromanía, dan lugar a experiencias que maridan muy bien con la inexistencia del Otro, que pueden subsistir sin producir un saber compartido ni un lazo comunitario, y sin exigir la aceptación de las imposiciones de una tradición. Se trata de experiencias propias de una cultura de piezas sueltas, cuyas marcas –como lo plantea Jacques-Alain Miller deben situarse a nivel del ser hablante y del cuerpo, en el registro del goce de la no relación. En este sentido, podría tratarse de marcas que quizá no sean reductibles a la significantización pero tampoco al mero acto de consumo, y que reclaman, por eso mismo, nuevos nombres.

Bibliografía

Diario Crónica, "Los jóvenes se endeudan cada vez más para ir a recitales: «Se valora más el presente que la planificación»", 16 de agosto de 2025. Disponible en: https://www.cronica.com.ar/elcanaldelamusica/noticias/Los-jovenes-se-endeudan-cada-vez-mas-para-ir-a-recitales-Se-valora-mas-el-presente-que-la-planificacion-20250816-0003.html

Meneses, J. P., "Juan Pablo Meneses: por qué el fútbol ha muerto y ya no se celebran los goles", BBC News Mundo, 23 de julio de 2021. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-57936812

Miller, J.-A., (1998-1999) La experiencia de lo real en la cura psicoanalítica, Buenos Aires, Paidós, 2011.

Proust, M., En busca del tiempo perdido. A la sombra de las muchachas en flor, Madrid, Alianza, 2000.

Reynolds, S., Retromanía. La adicción del pop a su propio pasado, Buenos Aires, Caja Negra, 2012.

Tanner, G., Porsiemprismo. Cuando nada termina nunca, Buenos Aires, Caja Negra, 2024.

Torres, A., "Que no lo llamen fútbol", Panenka n.º 71, España, 2018, pp. 30-33.