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Lacan escribió en "El atolondradicho" que lo real se anuncia como no hay relación sexual. "Esto supone que relación (relación "en general") no hay sino enunciada".1 El hombre y la mujer, el Innenwelt y el Umwelt, la pareja estímulo-respuesta: enunciados que hacen existir la relación que no hay en lo real.
En la actualidad, vemos el resurgimiento de una relación enunciada antaño: la del héroe y el traidor. La coyuntura local en Argentina y dos publicaciones literarias reavivaron un debate que se suponía perimido.
La coyuntura: la reivindicación pública del accionar represivo en la última dictadura militar.
Las publicaciones: "¿Quién entregó a mi viejo?" escrita por Mario Santucho, hijo del máximo dirigente del ERP, el mayor grupo guerrillero marxista en la década del 70 –entregado y asesinado el día anterior de su partida al exilio–, y una teoría que explica la caída de su padre a partir de la figura del traidor.
El best seller La llamada de Leila Guerreiro: crónica sobre Silvia Labayru, liberada en 1978 luego de permanecer secuestrada dos años por los militares. Una vez liberada fue acusada de traidora.
Y una tercera publicación, que en su reedición propone una lectura de la época y de las publicaciones mencionadas –tan opuestas entre sí–. Se trata del libro de Ana Longoni: Traiciones. La figura del traidor (y la traidora) en los relatos acerca de los sobrevivientes de la represión.
Longoni señala la lógica complementaria que rige entre dos figuras –y que puede adoptar diferentes nombres– como la del héroe y el traidor, la del desaparecido y el sobreviviente, la del derrotero individual y la trama colectiva; y que responde a un "ancestral binarismo".2
Frente a ello su propuesta: reflexionar sobre la figura del traidor por fuera de la lógica guerrera y del sentido común de la moral revolucionaria.
Una de las conclusiones a las que arriba y que me interesó: fuera del binarismo "la posibilidad de reconocer cuanto del enemigo hay en uno mismo, nuestra zona gris".3 Menciona a Kilpatrick –el personaje irlandés de Borges– héroe y traidor al mismo tiempo; un destino que lo redimía y lo perdía a su vez; una muerte que fue triunfo y sentencia.
Leer, entonces, un desplazamiento: de una relación enunciada, la pareja héroe-traidor, al concepto de extimidad.

[1] Lacan, J., (1972) "El atolondradicho", Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, p. 478.
[2] Longoni, A., Traiciones. La figura del traidor (y la traidora) en los relatos acerca de los sobrevivientes de la represión, Córdoba, Documenta ediciones, 2024, p. 219.
[3] Ibíd., p. 219.